la confianza en un cuerpo erótico, el sentirse a gusto con nuestro cuerpo... ayuda a unas de las mejores habilidades sexuales, el arte de dejarse llevar y centrarse en las sensaciones que das y recibes. Es un punto a tener en cuenta durante el acto sexual, en muchas ocasiones podemos estar más pendientes de qué aspecto presentamos mientras hacemos el amor en lugar de disfrutar del momento. Esto nos puede llevar a cohartar nuestras inhibiciones y llegar a; apagar la luz cuando practicamos el sexo, realizar posturas sexuales cada vez más monótonas en la que no nos sintamos ridículos, o bien rechazar, por pura vergüenza, algunas situaciones sensuales que nos gustan. La solución está en nuestras manos, deseando y amando a tu cuerpo tanto como lo que sientes por tu pareja y no siendo más exigentes de lo que los demás lo son con nosotros, piensa que, durante una relación sexual ¿a que no estás pendiente de las curvitas de tu amante?