ETS - SÍFILIS

La bacteria Treponema pallidum es la causante de la sífilis, enfermedad de transmisión sexual que no se distingue fácilmente de otras ETS 'enfermedades de transmisión sexual'. Es más, muchas personas que padecen de sífilis no manifiestan ningún síntoma. Esto puede presentar mayores complicaciones por que se enfrentan a una fase avanzada de la enfermedad sin haberla tratado en las fases anteriores.
La infección se produce en las fases primarias y secundarias, por tanto, las personas que no saben que padecen sífilis pueden contagiar la enfermedad a través de las úlceras sifílicas.

Fase primaria: la fase primaria suele caracterizarse por la existencia de úlceras (chancro), una o varias. El chancro es pequeño, circular e indoloro. La media de tiempo que transcurre entre la infección y la aparición del primer síntoma es de un promedio de 21 días. Aparece en el sitio por donde la infección entro en el organismo. La úlcera dura entre 3 y seis semanas y después desaparece aún sin ser tratada. Pero es importante detectarla a tiempo para administrar el tratamiento adecuado e intentar evitar que la sífilis avance a la fase secundaria.

Fase secundaria: esta fase suele empezar con erupciones cutáneas, no necesariamente producen picazón, en una o varias áreas del cuerpo. Estas erupciones suelen coincidir con la curación del chancro, durante o después de su desaparición. Las erupciones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, y son tan leves que pueden pasar desapercibidas. No solo las erupciones son síntomas asociados a la sífilis secundaria, otros menos usuales son la fiebre, inflamación de ganglios linfáticos, dolor de garganta, caída de pelo excesivo, pérdida de peso, dolor de cabeza continuado, fatiga y dolores musculares.
Al igual que de la fase primaria a la secundaria los síntomas pueden desaparecer sin haberlos tratado adecuadamente, igual pasa con la sífilis secundaria, desaparecerán sin esperarlo, pero si no se administra el tratamiento la infección progresará a la fase latente y muy posible hasta la última o tercera fase de la ETS.

Fases latente y terciaria: cuando desaparecen los síntomas de las fases anteriores, comienza la fase latente (oculta). Aún sin presentar síntomas el cuerpo sigue infectado y así puede permanecer durante años. Esta última fase puede aparecer de 10 a 20 años después de haber contraido la infección. En esta fase la sífilis puede afectar posteriormente a órganos internos como el cerebro, nervios, ojos, corazón, vasos sanguíneos, hígado, huesos y articulaciones. En esta sífilis terciaria se incluye la dificultad de coordinar movimientos musculares, entumecimiento, ceguera gradual, demencia y parálisis. Los daños pueden ser graves y causar la muerte.

El contagio se produce de una persona a otras por contacto directo con la úlcera sifílica que suelen aparecer en vagina, ano y recto, y también, pero menos habitual, en labios y boca. Y la manera más usual es durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. La enfermedad no se contagia por el contacto en inodoros, contacto de objetos, piscina, hidromasaje, ni por compartir ropa o cubiertos.
El contagio también lo puede provocar una mujer embarazada al bebé que lleva en el vientre. Las consecuencias en el bebé dependerá del tiempo que haya transcurrido desde la infección, provocando la muerte del bebé antes o poco después de haber nacido. Al igual que en adultos, los síntomas en un recién nacido, no tienen por qué manifestarse, por este motivo corren un alto riesgo de sufrir retrasos en el desarrollo, convulsiones o en el peor de los casos llegar a morir.

El diagnóstico de la sífilis se lleva a cabo mediante el análisis de una muestra líquida de la úlcera infecciosa, chancro, en un microscopio de campo oscuro. También mediante análisis de sangre. Poco después del contagio, la sangre produce anticuerpos contra la enfermedad, lo que hace de esta prueba un método seguro, preciso y económico.

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) que producen llagas, úlceras o ruptura en la piel, como es la sífilis, están rompiendo las barreras naturales contra las infecciones, por ejemplo, las úlceras genitales que se manifiestan suelen sangrar fácilmente, y aumentan las probabilidades de infecciones o incluso de contraer el VIH cuando entran en contacto con la mucosa bucal o rectal manteniendo una relación sexual. No obstante no debe haber sangrados y úlceras para observar un comportamiento nada aconsejable ante las precauciones a tomar en las relaciones sexuales, con esto no quiere decirse que el mantener relaciones sexuales con diversas personas nos vaya a llevar a contagiarnos con una ETS.

Esta enfermedad que estamos tratando es fácil de combatir en sus primeras fases. Podemos decir que cuando el tiempo que la llevamos padeciendo no supera el año, el tratamiento consistirá en una inyección intramuscular de penicilina. Si superamos el año, quizá haga falta alguna dosis adicional. En caso de alergia a la penicilina, existen otros antibióticos.

Como conclusión podemos destacar que, en el caso de practicar conductas sexuales que nos hagan sensibles a las ETS, es importante y cuanto menos interesante, realizarse pruebas de detección periódicas. Y como no, en el momento que no enteramos de la infección, ya sea sífilis o cualquier otra ETS, debemos avisar a nuestra pareja actual, o última pareja con la que hayamos mantenido cualquier contacto sexual para que se sometan a pruebas médicas y reciban tratamiento si es el caso.

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